LA EDAD MEDIA
Dura diez siglos, del V al XV (476-1492)
Los visigodos y la caída del Imperio Romano
Los visigodos poseían un reino al norte del Danubio cuando les atacaron los hunos. Pidieron asilo al emperador romano, y se establecieron en el interior de las fronteras del Imperio. Los visigodos pronto se quedaron sin víveres, los romanos les ofrecieron venderles suministros a precios astronómicos y los bárbaros irritados comenzaron una invasión.
El emperador Teodosio había dividido el Imperio entre sus dos hijos, pero a su muerte se independizaron uno del otro, quedando así el Imperio romano occidental con capital en Roma, y el Imperio Romano Oriental siendo Constantinopla su capital. Pronto se indispusieron los dos hermanos que no se ponían de acuerdo con la línea fronteriza. Los visigodos aprovechando esto, sitiaron Roma y la saquearon. El Imperio romano se derrumbaba irremediablemente en el año 476.
Cuando cayó Roma, el ejército visigodo cruzó los Pirineos para someter España. Su lugar de asentamiento preferente fue la Meseta Central. En este espacio interior, escasamente poblado, los godos establecieron su hogar, cambiando la espada por el arado, en unas tierras buenas para el cultivo del cereal y también para el desarrollo de la ganadería, una de sus principales actividades económicas.
Debido a la reducida población hispano-romana pudo efectuarse un reparto no problemático de tierras entre ambas comunidades, pasando a establecerse los godos en pequeñas aldeas formadas por viviendas unifamiliares próximas a sus campos. El peculiar modo de instalación de los godos en la Península, mediante pactos y repartimientos con los hispano-romanos, explica que no hubiera invasión, no hubo ni vencedores ni vencidos, sino que godos e hispano-romanos coexistieron con sus diferencias, sin superponerse, hasta que poco a poco se fundirían en uno.
El rey visigodo Leovigildo es el verdadero creador del reino hispano-visigodo y, de la nacionalidad española. Hispania se convierte en reino independiente, después de haber sido una provincia de Roma. Para la capital del reino eligió Toledo por estar situada en el centro.
El rey Leovigildo derogó la prohibición de los matrimonios mixtos, pero mantuvo la religión arriana. Sin embargo, su hijo Recaredo, al convertirse al catolicismo, y con él, todos los godos, fue quien logró la fusión entre godos e hispano-romanos.
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